-¿Sabíais
que tenemos unos Montes Universales? Seguro que sí. En su seno se halla
Albarracín. Preciosa localidad turolense enclavada en una península del río
Guadalaviar y Monumento Nacional.
Su
nombre lo coge tras la invasión musulmana y más concretamente de la tribu
Ibn-Racin, de ahí Al Ibn-Racín y por ende Albarracín. Durante episodios
históricos entre “moros y cristianos” gozó de soberanía propia hasta que como
todo, decayó, pero su encanto sigue intacto. Callejear por aquí es descubrir ese
detalle que gusta, que deja buen sabor y una sonrisa. Iglesia de Sta María,
Catedral y su muralla, entre otros lugares, son dignos de visitar.
Cerca
se halla el municipio de Bronchales y el
camping Las Corralizas. Todo niño debería experimentar, al menos una vez, eso
de dormir en plena reserva natural como es este caso, sintiendo y oliendo un
mar de pinos bajo un cielo limpio y bello. En este camping también podemos
alquilar un bungalow para mayor comodidad y resguardo en esta época del año.
El
mismo camping cuenta con un restaurante
de “primera” los platos son manjares y la presentación es buenísima. Es como
deleitarse en un cinco tenedores,
pero más cercano y asequible. Vinos y viandas de la tierra no nos dejarán
indiferentes.
Si
preferimos un hotel, el Hotel Suiza es perfecto, en el trato, en el comer y el
dormir, también en Bronchales.
Id
a Albarracín, os gustará y la ruta desde Bronchales es auténtica. No os la
perdáis.
Palabra de Rutera.
Esmeralda Durán Martín.
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