-¿Alguien
ahí? Genial! Hora de querernos mucho y
pensar en algo que nos anime. Son cerca de las ocho y media, de modo que pronto
la paz reinará en nuestros hogares y podremos prestarnos a otro placer del día. La cena. Tras ella ese
momento en el sofá imperdonable en el que haremos el repaso oportuno por los
canales de televisión, y el obligado de las cosas del día y la planificación de
mañana.
Qué
momento ese de estirarnos con la mantita y adormilarnos sabiendo las cosas bien
hechas y bien alimentadas. Frotarse los calcetines y bostezar con el murmullo
lejano de algún programa de fondo. Yo no sé vosotros, pero a mí en ese punto
exacto me da por pensar en la cantidad de viandas ricas a modo de chocolate que
me tientan desde la alacena de la cocina. Si es que está tan
rico…Inexorablemente mi mente se esconde en alguna arruga de la manta y
entonces pasa. Pongo agua en el hervidor y mientras, me apropio de un par de
onzas de chocolate al 70% del cacao. Está muy rico, es sano y no es muy
calórico y todo eso que todos sabemos, así es que venga, no me hagáis el feo de
quedarme sola en esto ¿eh?.
Hervida
debidamente el agua, busco una taza generosa, la lleno bien y hundo en ella una
bolsita de hierba luisa y melisa junto con otra de menta. Bueno, pues tomar esto
junto al chocolate, despacito, saboreándolo bocado a bocado me sume en un sueño
profundo y placentero que hace que mi mente me espere sobre la almohada hasta
que mi cuerpo decida reconciliarse con ella y queden inmersas entre el edredón.
Esmeralda Durán Martín.


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