Si no hay habría de existir una fundación que
recaudara dinero para llevar a los niños a Eurodisney. ¡Debería ser un derecho
universal de los críos!
Dicho
lo anterior, los mayores enanos como
yo, también disfrutarán de este lugar, y más si tienes opción de acercarte a París ,
aunque esto es harina para otro post.
Después
de una mañana de patear y disfrutar de las atracciones (no tengáis vergüenza y
entrad en todas) nada como reponer fuerzas. Podemos comer en restaurantes de
comida rápida, pero yo os recomiendo The Walt Restaurant, en la misma Main
Street. Un restaurante de lujo muy
bien ambientado en una casa de estilo victoriana, con varios salones y salas
pequeñas donde ser atendidos en intimidad y tranquilos. Una nutrida y exquisita
carta, amén de buenos vinos, nos recordarán que somos mayores, adultos capaces
de disfrutar aún de Blanca Nieves y El Pato Donald.
Un
fuerte abrazo.
Esmeralda Durán Martín.
Realmente vuelves a ser un niño, da igual la edad que tengas, nada en este mundo me ha transportado tanto y tan vivamente a la infancia como Eurodisney!!
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