municipio castellano-manchego enclavado en la Baja Alcarria, nos ofrece una carta turística muy aceptable y variada capaz de satisfacer al más heterogéneo grupo de visitantes. Poseedora de una interesante trayectoria histórica, también el arte ha dejado huella de manera especial en la arquitectura. Así pues, esto unido a una provechosa gestión de su riqueza natural, convierten a este lugar en un punto de reunión donde disfrutar de unos merecidos días de asueto sólo o en compañía. La Iglesia de Sta. Mª Magdalena, La Ermita de San Esteban y el Palacio del marquesado de Los Mendoza son de visita obligada.
Como pueblo mediterráneo ha sabido cuidar y mimar la vid, quien ha sido testigo mudo de todas las transformaciones que, para su bien, se han venido llevando a cabo. Ya en su momento FelipeII dijo de los vinos de Mondéjar ser “muy buenos y muy delicados”. Como no podía ser de otra manera, también esta tierra sufrió en su momento los daños derivados de la Filoxera y ello mermó la producción y la buena proyección de los vinos de esta región en detrimento de otras denominaciones vecinas como Valdepeñas. Superado todo lo anterior, a mediados del siglo XX, un grupo de bodegueros centraron sus esfuerzos en recuperar sus viñedos con el objetivo de retomar la elaboración de vinos de calidad. Es por ello que durante la década de los 90 las gestiones y los esfuerzos llevaron a conseguir de la Administración que estos vinos se amparasen bajo una denominación de origen, naciendo pues, la D.O. Mondéjar.
Su ubicación en el centro peninsular, pero con un clima templado mediterráneo y a unos 800 m de altura sobre el nivel del mar, dieron a este lugar y por supuesto, siguen dando, buenas condiciones para el cultivo de la uva destinada a la elaboración de vinos. El Tajo y El Tajuña son los ríos encargados de regar los 19 municipios más que junto al que nos ocupa están acogidos e integran la D.O. Vinos de Mondéjar.
Por la especial orografía del enclave conviven dos tipos de terrenos. Uno, mezcla de arcilla roja y arena es propicio para la vid blanca. Así, las cepas favoritas y que más rendimiento dan son Malvar y Macabeo. Si bien, también se emplean Torrontés y Airén. El otro terreno cuenta con gran presencia de pedernal siendo así favorable para el cultivo de la uva tinta. Las cepas Cencibel y Cabernet-Suavignon son protagonistas para los vinos “rojos” pero no sería justo no mencionar la cepa Syrah con la que se están consiguiendo vinos premiados a nivel internacional. Son 2100 hectáreas de terreno cultivado de las cuales el 80% se encuentra en el propio Mondéjar. Estas viñas generan una media de 2000000 de kilos de uva proporcionando a su vez alrededor de 1500000 litros de vino. Si bien estas cifras pueden sufrir variaciones, incluso doblar la producción según la generosidad climática gozada durante el crecimiento y la maduración de la uva. De las cantidades anteriores, entorno al 20 ó 30% se emplea para la elaboración de vinos de calidad según las reglas exigidas por el Consejo Regulador, mientras que el porcentaje restante se dedica a la fabricación de vinos de mesa.
Los vinos (tintos, blancos y rosados) se elaboran por el sistema tradicional, despalillado, prensado y sangrado según el tipo de uva y “caldo” a elaborar. Todo el proceso se rige por una serie de controles y análisis que vienen a garantizar la calidad del producto. Desde el terruño a la copa se certifica el buen hacer de los bodegueros para deleite de los amantes del buen vino.
Como de visitar se trata, quiero centrarme ahora en Bodegas Mariscal fundada en 1913 por Don Eusebio Mariscal Picazo y que impulsó la creación de la D.O. Posé una extensión de viñedos de 110 ha cuya antigüedad llega hasta los 50 años. Posiblemente comparando estas cifras con otras bodegas y regiones de nuestra geografía no parece que sea muy destacable, pero si tenemos en cuenta la juventud de “Mondéjar” y más aún si probamos sus vinos, concluiremos que estamos frente a unos maestros que atesoran gran experiencia y que la ofrecen a todos y para todos gracias a su inmejorable relación calida precio y el nutrido abanico de productos que podemos adquirir en sus instalaciones.
A la bodega llegaremos preferiblemente en coche o moto, disfrutando así de las bondades del paisaje, especialmente en esta época del año en la que hasta las cunetas de las carreteras están bonitas. Desde Madrid conduciremos por la A-3 hasta la salida 41 a la altura de Perales de Tajuña y continuaremos por la M-204. Una vez pasado Orusco de Tajuña cogeremos la M-215 para llegar a Ambite desde donde enlazaremos con la CM-219 hasta nuestro destino. Llegados a la localidad, la bodega está correctamente señalizada, si bien, todo paisano sabrá indicarnos cómo llegar a ella. Una vez frente a su puerta no podemos dejarnos engañar por su modesta construcción. Entrado ya en su recepción, el alma de los caldos de esta zona alcarreña inunda cada rincón y es inevitable querer conocer más sobre sus vinos y su esmerada elaboración.
Crianzas, reservas, vinos jóvenes, blancos, de pago…curiosamente uno de los vinos que sorprende es “Vega de Tajuña Joven” un tinto para beberlo, como la propia etiqueta indica, joven. Se elabora mediante el proceso de “maceración carbónica” que no es sino el método tradicional, el que siempre se ha empleado para hacer vino “en casa”. Este proceso se caracteriza por la fermentación de la uva sin estrujar. Generalmente se pretende con ello conseguir un predominio frutal y un color intenso. Se emplea pues los racimos enteros, sin despalillar, que trasfieren todas sus cualidades y matices al mosto el cual, consolidadas las condiciones óptimas, comenzará a fermentar espontáneamente. Esta fermentación va a traducirse en una ligerísima aguja que va a dar personalidad al producto. La temperatura ideal para la maceración carbónica oscila entre los 30 y 32º. El resultado es un vino con una acidez ligeramente superior a la media y no propicios para la crianza. Bien, pues Bodegas Mariscal hace de este vino, por su sencillez, un verdadero homenaje al trabajo cotidiano bien hecho.
Siguiendo escrupulosamente las directrices del Consejo regulador, Mariscal enseña a sus vinos a guardar silencio y reposo mientras los educa. Así los crianza tras 2 años como mínimo desde su elaboración llegan a nosotros con las notas propias de la nobleza del roble, con unas tonalidades picota y ribetes teja. El resultado, un vino de gran bouquet, un crianza en su punto óptimo. Durmiendo junto a los crianza los reserva esperan su turno. Cueva de los Judíos, este “elixir” es la expresión del cuerpo hecho vino, un deleite su maridaje con carne, patés y quesos maduros acompañados de fruta deshidratada. Ciruelas, albaricoques… Tras 36 meses de serenidad entre la barrica y el cristal, este vino ha de disfrutarse con la misma quietud con que se elabora. Podremos así seducirnos con su sedoso paso en boca, sus matices en nariz y su espectacular color cereza, limpio.
Por lo anterior esta bodega ha sido merecedora de premios. Así por ejemplo con su Syrah Tierra Rubia 2002 obtuvo el Bacchus de Oro en la categoría Tintos de añada 2002/2003 en contacto con madera. También en 1980 obtuvo un prestigioso premio en el Concurso Internacional Enológico de Milán.
Busquemos ahora un sitio donde alojarnos. En el mismo Mondéjar, en C/ Mayor 1, junto a la Iglesia, se encuentra el Hotel Rural Casona de Torres. Un lugar que nos va a sorprender. No en vano está recomendado en la Guía Michelín 2010, es miembro de Hoteles Históricos (España y Europa) y está certificado con la Q de calidad turística. Una mansión señorial del siglo XIX, restaurada, acoge las comodidades del siglo XXI para que nuestra estancia en ella sea razón suficiente para querer volver.
Pero no sólo su ubicación y comodidades hacen de este hotel rural algo especial, también su visión de negocio y la gran variedad de ofertas tanto de hospedaje como gastronómicas. Este original lugar oferta paquetes “Wekeend con Delito”. Se trata de un concepto diferente de alojamiento. No se trata sólo de pasar el fin de semana como en otros lugares, sino que la dirección del hotel nos propondrá un juego al más puro estilo Agatha Christie. De modo que tras un “asesinato” se pondrán sobre la mesa pistas y habrá que averiguar quién o quiénes son los responsables. Cada día se darán datos nuevos y el último día se resolverá el misterio. No vayamos a caer en el pensamiento fácil de que se trata de efectos sonoros en medio de la noche, efectos especiales o algo parecido. Se trata de un juego absolutamente mental de reconstrucción de los hechos. Sin duda algo muy distinto y original que puede hacer las delicias de un grupo de compañeros, amigos…Señalar que en Inglaterra se estila esto desde los años 20.
En este lugar podremos disfrutar de una restauración excelente y con una nutridísima carta de vinos en la que, como no podía ser de otra manera, podremos elegir entre varios de los vinos de la Bodega Mariscal entre otros a los que hay que añadir DDOO como Madrid, por ejemplo. Podremos maridar así, los vinos de Mondéjar con, por ejemplo, foie con miel de la Alcarria, pistacho y naranja; excelente queso manchego o migas también manchegas.
Si queremos sorprender a nuestra pareja podemos optar por el “Desayuno con Diamantes” otra original propuesta de este lugar de cine. O bien, con un Wekeend al Gusto.
Si después de tanto deleitarnos, gastronómicamente hablando, queremos ejercitarnos, podemos acercarnos a la Vía Verde Tajuña/Alcarria, un maravilloso plan de aprovechamiento de una antigua vía de tren que ofrece rutas para hacer en bicicleta o andando en un entorno natural elegante y acogedor con criaturas naturales que observar. También podemos hacerlo a la inversa y reconfortarnos con un buen mantel y una buena cama.
Sea como fuere, Mondéjar es un lugar que visitar en pleno centro de la península, bien comunicado. Sitio donde retomar conversaciones perdidas, sitio que enseña a quererlo en su naturalidad. Lugar que te enamora por ser sencillo, por ser dulce como su miel y porque te invita a saborearlo y beberlo sin fin.
Chispeante... invita poderosamente a viajar!!
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